Relatos Mindful

“La Mirada Atenta de Julia” es un blog que habla de Mindfulness en la vida cotidiana. Porque sólo cuando estamos con todos los sentidos atentos a lo que está ocurriendo en cada fragmento de tiempo, con una actitud curiosa, abierta, sin prejuicios y bondadosa, podemos decir que estamos viviendo de forma plena y de verdad la vida.

  • Dulce despertar

    Mientras dormía un duendecillo se ha sentado en el borde de mi cama, con mucho sigilo…

    «schuuuu que no se despierte»

    Con su manita pequeña me ha apartado de la mejilla que quedaba descubierta -siempre duermo boca abajo cual rano- un mechón de mi cabello asilvestrado por el sol y el agua del campo, y me ha regalado una caricia suave y delicada…

    «te quiero mami, t’estime».

    Un beso con sabor a gloria.

    Con mucho cuidado para no hacer ruido se ha levantado y como patito ha salido de la habitación.

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  • Desamor: Primer minuto.

    Por primera vez vio en sus ojos una gélida indiferencia y su cuerpo se estremeció. Las palabras enmudecieron y, en ese preciso instante, supo que la piel quedaría huérfana de sus manos para siempre. Teñido por la angustia de la desesperanza, su corazón se desplomaba, gramo a gramo, en un vacío insondable desconocido para ella, y por primera vez, sintió miedo.

    Había llegado el final.

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  • El niño púrpura

    El día presagiaba subidas de temperatura por encima de los cuarenta grados, insólitas para un abril primaveral. A medida que pasaban las horas, el calor se iba haciendo más y más sofocante. Para poder sobrellevarlo, no quedaba otra que recurrir a los aparatos de aire acondicionado y a las ricas limonadas caseras con azúcar moreno habituales de los periodos estivales.

    Edu era un niño de siete años recién cumplidos, un rubio de cara fina con labios moderadamente gruesos y perfilados, ojos de color cambiante entre el verde, el azul grisáceo o el azul cielo según su estado de ánimo o las variaciones de la luz del día,

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  • La Antesala

    La brisa entraba por la ventana de madera gastada, hacía tantos años que cumplía su función de ventana… Tenía otras funciones también propias de su condición de ventana. Había sido mirona, una eterna mirona hacia afuera y mirona también hacia adentro.

    Afuera se deleitaba con un palmeral que ofrecía luces y sombras a los jardines. Se entretenía con las gentes que pasaban, algunas andaban tristes, desconsoladas o preocupadas por los que dejaban. Otras en cambio, andaban ligeras, vivaces, con los rostros encantados por las buenas nuevas: «¡es niño!»,

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  • Día 31. Tierra a la vista

    Esta mañana ha sido el último amanecer, sereno y dulcemente ardiente, un redondo despertar con el sol en el horizonte. El último desayuno, sin gafas para verte con mayor claridad y con los sonidos matutinos de las gaviotas sobrevolando la costa.

    Esta mañana avisté tierra ¡allá a la vistaaaaa!

    La travesía ha sido larga y plena. He pescado en la bahía y me he convertido en estrella. He aprendido que el cambio tiene que surgir de uno mismo sin aferrarnos a los antiguos moldes de los que nos precedieron y poder vivir con libertad lo que llevamos dentro.

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  • Día 1. ¿Picarán o no picarán?

    Ella era una mujer entrada en los cuarenta, vestía con suéter a rayas mimetizada con el mar, horizontales de azul océano y de espuma blanca de mar, y como la espuma pantalones que disimulaban su figura ancha de espalda, llana de posaderas y fina de piernas, nunca con faldas, nunca a lo loco, pero del mar marinera.

    Ella estaba hecha de mar, del mismo Mediterráneo que le despertaba cada mañana en la bahía. Todavía no se había acostumbrado al estruendo sonoro de cada ola que se hacía eco de la inmensidad.

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