Día 31. Tierra a la vista

Esta mañana ha sido el último amanecer, sereno y dulcemente ardiente, un redondo despertar con el sol en el horizonte. El último desayuno, sin gafas para verte con mayor claridad y con los sonidos matutinos de las gaviotas sobrevolando la costa.

Esta mañana avisté tierra ¡allá a la vistaaaaa!

La travesía ha sido larga y plena. He pescado en la bahía y me he convertido en estrella. He aprendido que el cambio tiene que surgir de uno mismo sin aferrarnos a los antiguos moldes de los que nos precedieron y poder vivir con libertad lo que llevamos dentro. Así, sin añadir sufrimientos. He milimetrado cambios en algunos instantes advirtiendo que un momento de presencia cobra prodigios en la conciencia. Y si miramos con detalle, hasta la muerte es constante, y de ahí a la vida a poquitos despertares.

Dibujos de mi niño por mis cuarenta y seis estivales: un faro en la tormenta, un árbol de la vida y explosiones de lunares con recuerdos a Kandinsky en sus formas chispeantes.

Surfeando las olas con dolores familiares y sumergiéndome en tus mares, he vivido con piratas electrónicos actuales, he visto ejércitos deambulantes y pantallas proyectadas en la arena hijas del séptimo arte.

Tu inmensidad se ha hecho mía al mirarte.

Gracias por tus palabras de azules espumosas sonantes.

Que te tengo aquí conmigo en tierra firme, de nuevo andante y para siempre marinera descubriendo un océano reflectante.

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El comentario de Julia ...

Querido lector, querida lectora,

El collage que ilustra este relato y que lleva por título “Las Huellas del Verano” pone el broche final del “Diario de una Marinera” y de estas vacaciones.

Pepa PerezBlasco nos ofrece una playa que ha recuperado su calma original tras el periodo vacacional, un agua cristalina y apacible, y una arena en la que no queda ningún rastro de las personas y objetos que han pasado por ella. Ahora se aprecia cada veta de las rocas que habitan el mar, sus formas al desnudo con los colores en su máxima expresión, incluso las de aquellas que aparecen sumergidas en el agua. Un paisaje en el que nada parece perturbarlo, una paisaje en estado puro.

Aunque en un primer momento nuestra mirada se dirige a la playa, hay un elemento que acapara inmediatamente la atención, convirtiéndose en la figura central de la escena: un hilo, a modo de tendal, del que cuelga la fotografía de una mujer que posa feliz apoyada en su tabla de surf, quién sabe si por haber logrado surfear alguna ola difícil.

Un recuerdo del verano colgado de un hilo, al estilo de esas habitaciones infantiles en las que los niños tienden, con pinzas, sus recuerdos o aquellos logros de los que sentirse satisfechos.

Espero que estas vacaciones os hayan dejado muchas huellas, y que hayáis podido colgar, en vuestro tendal de recuerdos, fotografías de momentos inolvidables: del viaje pendiente, de amigos, de nuevos amigos, de la lectura de uno, dos o más libros, de paisajes espectaculares, de ciudades nuevas descubiertas, de estampas familiares, de encuentros con personas queridas, de sabrosas comidas, de sol, de canciones, de descanso, de espacios en blanco, de alegrías compartidas, de regalos, de artes, de besos y amores, de escapadas, de idas y venidas, de nuevos aprendizajes, de mucha vida, de bella vida…

¡Feliz vuelta!

Hasta dentro de 15 días.

Julia.

Día 31. Tierra a la vista es un relato escrito con por

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2 respuestas a “Día 31. Tierra a la vista

  1. Gracias por este broche a la despedida vacacional. La vuelta a la dinamica laboral nos espera,pero el guiño al precioso y relajado verano, dibuja una sonrisa en mi cara. Es bonito esperar tus regalos. Una vez mas, gracias.

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